domingo, 26 de enero de 2014

A EZZIO

No fue tu culpa, fue tu presencia, tu timidez mi locura
Diez hermosos años has estado siempre a mi lado
Y lástima que otro me hizo borrarte de mi
No descartó prendarme de ti nuevamente
Y decidí darme por vencido

Sí, te quise, te idolatré, creo que hasta te amé...
Pero soy simplemente humano y no pude entenderte
Los sentimientos hacia ti fueron hermosos y efusivos
Tu voz siempre me agradó, tu sonrisa era mil palabras y eso bastaba
Me gustaba las pausas largas que tenía para mirarnos
Y me perdía en tus ojos negros mirando el reflejo
Nunca supe el porque...
No eras mi prototipo, realmente no
No pensé que me ibas a gustar tanto,
No pensé que iba a disfrutar tu presencia
Pero, y debo agradecer, entendí que no eras para mi
Que los "vivieron felices" no está para nosotros
Tú eres de marte y yo de otra parte
Pero gracias por el tiempo y las palabras
No te olvidaré aunque lo quiera
porque es mejor recordar aquello que no pasó
para recordar los motivos también
Así que solo olvidémonos de nuestros nombres
hasta que pueda perdonarte todo...
Cuando nos conocimos no pensé que iba marcar un etapa de mi vida; pensé que era una persona más que conocía. Por esa época estaba dolida por situaciones en mi vida, era orgullosa y me interesaba poco tener amigos, dudaba mucho de las personas y prefería no abrirme para evitar llevarme decepciones.

Esta persona era alegre, muy sincera y algo torpe en sus comentarios; me causaba cierta ternura, me parecía una típica niña que quería caerle bien a todos; y valgan verdades siempre detesté a los hipócritas. Sin embargo, simplemente hicimos clik... sí, en poco tiempo la niña fue cayéndome bien, el hielo que protege mi corazón se hacía delgado con ella, me hacía reír mucho y pocas veces me cuidaba de soltar una carjada sincera. Creo que ella sintió lo mismo.

Me han dicho muchos que soy una persona que pone barreras en sus relaciones interpersonales, pocos me conocen y ella despertó en mí mucha simpatía. Al poco tiempo la sentí "amiga", solo seis meses compartí seguido con ella y me fue suficiente para saber que tan importante era y sigue siendo. Ha llorado y mi espíritu ha sufrido a su lado, hemos reído y he sentido una alegría enorme. A veces pienso que es más como una hermana pequeña o como una hija, somos diferentes y eso hace que todo sea más interesante, he aprendido a tolerar mucho gracias a ella.

No somos como el agua y el aceite pero somos diferentes y es bonito saber que el lazo que nos une es totalmente desinteresado y verdadero... y después de ella entendí que existen personas que siempre nos enseñan, que un día simplemente se aparecen y pueden quedarse siempre con uno... eso... es un milagro, y sí creo en ellos.

Eres una persona importante, gracias por existir...